Tratamiento fitoaromaterápico adyuvante para callos posturales en perros

Antes de entrar en materia fitoaromaterapéutica vamos a explicar qué son y por qué aparecen los “callos posturales” en nuestros perros.

En veterinaria, el término callo se define como una reacción cutánea (dermatosis traumática) hiperplásica localizada, causada por presión o fricción, que suele aparecer sobre los puntos de presión ósea.

Estas zonas se caracterizan por alopecia progresiva, sequedad, hiperqueratosis, hiperpigmentación, irritación, engrosamiento de la piel, debida al continuo contacto o fricción con la superficie dura del exterior junto a la presión de la prominencia ósea subyacente, por un intento de proteger el hueso comprometido.

Podemos deducir entonces, que las zonas más susceptibles a la aparición y desarrollo de callos posturales en los perros serán: la cara lateral de los codos y los corvejones, ambas zonas de apoyo y estructuras óseas prominentes en las que va a recaer la presión cuando el animal está tumbado, especialmente el perros de razas grandes de pelo corto y/o raso.

Existen también diversos factores que pueden favorecer su aparición, como por ejemplo, descansar o dormir reiteradamente sobre superficies rígidas y duras sobre todo si se padece obesidad, o el hecho contrario, caquexia; ciertas afecciones que afectan al estado de la piel como el  hipotiroidismo; problemas osteoarticulares que cursan habitualmente con dolor lo que contribuye al sedentarismo, condición que también se repite en animales geriátricos.

En un principio no suele ser una afección grave, sin embargo  la situación puede empeorar cuando hay secuestro de pelo y/o sebo, es decir, cuando el folículo piloso se rompe liberando pequeños fragmentos de pelo en la dermis, lo que va a originar una reacción dérmica, una inflamación local, hacia un cuerpo extraño, y como consecuencia una posible infección bacteriana. En este caso aparecen fistulas, ulceraciones o infecciones secundarias (piodermas), lo que provocaría que en muchos casos se tuviera que echar mano de un tratamiento sistémico (antibioterapia).

Yo siempre apuesto por la proactividad para evitar, o al menos minimizar, los daños que puedan derivarse, así como su aumento de tamaño. Por ello, en el caso de que el perro tenga una predisposición a padecerlos, deberemos vigilar de manera asidua las zonas susceptibles a desarrollarlos.

En el caso que ya los presente, comprobaremos, también de manera periódica, que no se hayan producido cambios, tales como, pequeñas heridas, fisuras, exudados o sangrados que podrían derivar en una infección, cuya situación requeriría entonces de la visita al veterinario.

Algunos consejos, y volviendo a hacer apología de un cuidado y mantenimiento proactivo, serían:

Mantener una impecable y periódica higiene de la zona con una solución jabonosa antiséptica, generalmente en medina alopática se pautan lavados con un jabón antiséptico de clorhexidina para minimizar el riesgo de infección, o bien la aplicación de compresas tibias, embebidas o no, en clorhexidina o povidona yodada.

Conservar y/o restaurar el buen estado fisiológico de la piel aplicando bálsamos o pomadas con propiedades humectantes, emolientes, repitelizantes*, relipidizantes, antiflojísticas, antipruriginosas (si fuera necesario), antiinflamatorias, queratoreguladores, circulatorias, filmógenas, fotoprotectores, etc…que ayuden a regenerar y reparar las capas superficiales de la piel, así como a atenuar y calmar las posibles lesiones existentes.

Revisar el lugar de descanso, facilitarles una cama blanda y bien acolchada con el grosor suficiente para que sus articulaciones estén protegidas y no estén presionadas contra el suelo.

Proteger las zonas afectadas con algún tipo de vendaje acolchado para limitar el trauma.

El en caso de sufrir sobrepeso o delgadez extrema, revisar su dieta con el asesoramiento de un especialista en alimentación natural y funcional para animales, o bien, tratar la patología o situación que pueda ser la causa del peso inadecuado.

Una vez explicado todo esto, ¿Cómo podemos nosotros, ayudar y aliviar al animal, desde una perspectiva más natural, holística  e integrativa?

La respuesta es sencilla, vamos a desarrollar una propuesta de tratamiento fitoaromaterápico adyuvante dirigido al tratamiento de callos posturales sin lesiones ulcerosas (úlceras de decúbito) ni infecciones en perros, destinado a calmar, frenar el deterioro de la zona afectada, intentar reducir el espesor y tamaño de la lesión, limitar el riesgo de infección, al mismo tiempo que contribuya a la mejora, la reestructuración y la recuperación, en la medida de lo posible, del estado fisiológico natural de la piel.

Para ello, vamos a formular una cold-cream * tratante con propiedades altamente humectantes, emolientes, protectoras, queratolíticas, y antisépticas.

Se trata de una crema semioclusiva que nos va a permitir integrar activos, tanto lipófilos como hidrólilos. Esta forma galénica es la más adecuada para optimizar la penetración de los activos sobre una capa córnea espesa, permitiendo además una liberación prologada de los mismos.

La cold cream es una fórmula muy antigua ideaba durante el S.II d.C, por Galeno, brillante médico del Impero romano, cuya fórmula primigenia estaba compuesta a base de agua de rosas, aceite de almendra y cera de abeja.

Nosotros, para su elaboración vamos a utilizar todo un repertorio de ingredientes naturales y semi-naturales (biotecnología) que favorezcan principalmente la reparación y reestructuración de la piel.

Y para ello, que mejor que añadir al preparado sustancias que ya forman parte de manera natural de la composición de la piel, favoreciendo con ello su recuperación, hidratación, nutrición, relipidación y protección, reconstituyendo así, la fisiología y el buen funcionamiento de la barrera cutánea como barrera física y química.

Debemos tener en cuenta que cuando la barrera cutánea se debilita, bien por la alternación del factor natural de hidratación o del manto hidrolipídico, la retención de agua en el estrato córneo se va a ver afectada, la pérdida de agua transepidérmica (TEWL) aumenta y la piel se vuelve más seca y escamosa, se irrita con mayor facilidad, aumenta el picor…, es decir, van a aparecer toda una serie de síntomas que secundan el agravamiento de la situación.

Entonces, ¿Qué sustancias podemos encontrar de manera natural en la composición de la piel y también formando parte de ciertos ingredientes naturales o semi-naturales, cuyo uso en el preparado favorezca el enriquecimiento, restauración y/o mantenimiento de una piel sana y equilibrada?

Pues por suerte no son poco, y entre ellos podemos encontrar:

Moléculas antioxidantes como la vitamina E, siendo los tocoferoles la forma más abundante de vitamina E que se encuentra en el estrato córneo y que consta de cuatro formas diferentes: α-, β-, γ- y δ-tocoferol.

Podemos utilizar vitamina E comercial, una mezcla de tocoferoles beta, gamma y delta (mínimo 70%) en aceite de soja.

También podemos encontrarla formando parte de la fracción insaponificable de algunos aceites vegetales, en especial en el aceite de germen de trigo de primera presión en frio.

Tocopherol, alpha-.svg
α-Tocopherol

O el escualeno, componente natural del sebo de la piel como parte de la fase lipídica que proporciona importantes propiedades antioxidantes.

Igual que en el caso anterior, también lo podemos encontrar formando parte de la fracción insaponificable de aceites vegetales y mantecas sin refinar, en especial en la manteca karité, o aceites como el aceite de oliva, amaranto o aguacate.

O bien bajo la forma comercial denominada “escualeno o “escualano vegetal”. La terminación “-ano” o “-eno” se refiere a hidrogenado o no hidrogenado.

Emolientes lipídicos (filmógenos, oclusivos): en la capa córnea encontramos  ácidos grasos libres mayoritariamente saturados, como el ácido esteárico, componente del estrato córneo (10%) y de los lípidos sebáceos. El ácido esteárico tiene un papel fundamental en la organización de la barrera cutánea, el mantenimiento del pH y la protección frente a los factores externos.

Ácido esteárico

También podemos encontrar entre los lípidos epidérmicos ácidos grasos insaturados tipo linoleico, unido selectivamente a dos compuestos lipídicos del estrato córneo: la acilglucosilceramida y la acilceramida, en los espacios intercorneocitarios.

Ácido linoleico (serie omega 6)

La presencia de ácido linoléico en las ceramidas del estrato córneo interviene directamente en la función barrera de la permeabilidad de la piel formando parte de los lípidos epidérmicos.

Las ceramidas son un tipo especial de lípido conocido como esfingolípido, que consiste en una cadena principal de esfingosina con uniones de ácidos grasos.  Forman la mayor parte de los lípidos de la matriz lipídica intercelular que mantiene unidos los corneocitos del estrato córneo y desempeñan un papel esencial en la estructuración y el mantenimiento de la función de barrera de la permeabilidad al agua de la piel. Comprenden del 40 al 50% de los lípidos del estrato córneo.

Las ceramidas están unidas a ésteres del ácido linoleico, de ahí que aceites ricos en este ácido ayuden a mejorar el efecto barrera de la piel.

En la epidermis podemos encontrar hasta ocho tipos de ceramidas distintas que se enumeran según su polaridad, siendo la ceramida I la más apolar.

Existen estudios muy interesantes en los que se constata que cambios en la cantidad de ceramidas en el estrato córneo están asociados a determinadas anomalías como, eczemas, dermatitis atópica y psoriasis.

Además, las ceramidas tienen efectos inhibidores sobre la elastasa y la colagenasa, enzimas que degradan el colágeno y la elastina, combatiendo así el envejecimiento de las estructuras dérmicas.

Otro punto importante a valorar es que los lípidos aplicados sobre la piel, a través de nuestros preparados, pueden ser captados por los queratinocitos e integrarlos para formar nuevas estructuras lamelares, lo que ayuda a disminuir la pérdida de agua transepidérmica por evaporación, al formar una barrera por oclusión.

¿Dónde podemos entonces encontrar estos emolientes lipídicos?

Aceites vegetales ricos en ácido linoléico, como son el aceite de onagra, rosa mosqueta, uva, calabaza, cáñamo, comino negro, soja o girasol, y siempre de primera presión en frio para asegurar la integridad de su composición.

El ácido gamma-linoléico se sintetiza de manera natural en el cuerpo a partir del linoleico, tiene propiedades antiinfecciosas y antialérgicas, también podemos encontrarlo en el aceite de onagra y borraja.

El ácido estéárico también lo podemos encontrar de manera natural en las mantecas vegetales, como la manteca de karité o cacao. O bien, en la forma comercial conocida como estearina (ácido esteárico de origen vegetal)

El aceite de jojoba (cera líquida) es un aceite rico en ceramidas, capaces  de reemplazar las ceramidas de la piel.

También existen ceramidas comerciales como la ceramida III, producto natural de origen vegetal/biotecnológico y libre de OGM.

Emolientes no lipídicos y agentes humectantes, en este caso hablaremos principalmente de los compuestos de naturaleza higroscópica (humectante) que forman parte del factor natural de hidratación de la piel, capaces de atraer el agua de la atmósfera y retenerla en el interior de los corneocitos, contribuyendo así, al mantenimiento del equilibrio hídrico.

Compuestos tales como: urea, glicerina, ácido hialurónico, lactato de sodio o PCA sódico.

La urea, incluida en los preparados además de impedir la pérdida de agua transepidérmica es también queratolítica (queratosis), antimicrobiana y antiinflamatoria, luego nos va a aportar también otras propiedades muy interesantes al preparado.

Utilizaremos urea de grado cosmético.

En la piel la glicerina proviene de la degradación de los triglicéridos del sebo en ácidos grasos libres y glicerina. Además de sus propiedades humectantes, cuando se aplica sobre la piel seca y escamada, al igual que la urea, tiene un efecto queratolítico, ya que ayuda a eliminar las uniones entre los queratinocitos. Si éstos conservan estas uniones no se desprenden individualmente si no formado placas. Además, la glicerina tiene la ventaja de seguir hidratando la piel varios días después de la aplicación.

Utilizaremos glicerina vegetal obtenida a partir de la hidrólisis de aceites vegetales.

El ácido hialurónico podemos encontrarlo en el estrato espinoso y granuloso de la epidermis, es la sustancia más higroscópica de nuestra piel, capaz de retener mil veces su peso de agua.

Además según estudios, el ácido hialurónico tiene la capacidad de activar las defensas naturales de la piel y los procesos de cicatrización.

En el mercado podemos encontrar ácido hialurónico de bajo y alto peso molecular. El de bajo peso molecular penetra más fácilmente en la piel, mientras que el de alto peso molecular tiende a quedarse en la superficie formando un film higroscópico que retendrá el agua en la zona.

El ácido láctico también estimula la síntesis de ceramidas, y además presenta interesantes propiedades antisépticas y queratolíticas.

Los ácidos α-hidroxi (ácido láctico, ácido glicólico, ácido cítrico…) disminuyen el espesor del estrato córneo, favoreciendo la exfoliación. Este efecto podría estar asociado a una solubilización de los compuestos de los desmosomas o a la activación de enzimas que intervienen en la descamación a través de la modificación del pH cutáneo.

Estos ácidos tienen igualmente un poder humectante, reteniendo el agua en las capas superficiales de la epidermis.

El lactato de sodio, además de formar parte del FNH, como ya hemos visto, estimula la síntesis de ceramidas que ayudan a mantener unidos  los queratinocitos de la epidermis manteniendo así, el buen estado de la barrera lipídica.

Sodio PCA

Y en cuanto al sodio PCA su estructura aminoácida le da la capacidad de unirse y retener agua gracias a la presencia de grupos funcionales hidrofílicos.

Otros componentes que podemos incluir en la fórmula, que aunque no forman parte de la composición natural de la piel, se muestran muy interesantes por las propiedades terapéuticas que nos brindan son:

Fitoqueratinas. La queratina (alfa-queratina) es una proteína muy presente en los corneocitos del estrato córneo de la piel.  Proporciona flexibilidad, protección y evita la  desecación de la piel. Cuando la piel permanece durante mucho tiempo deshidratada el proceso de queratinización aumenta de manera anormal, dando lugar a la hiperqueratinosis, caracterizada por una piel más gruesa, sin elasticidad y que se agrieta con facilidad, como es el caso de los callos posturales que estamos tratando.

Las fitoqueratinas comerciales son un compuesto elaborado a base de proteínas hidrolizadas de alto peso molecular, como por ejemplo las proteínas de trigo o arroz, por lo que resultan incapaces de atravesar la epidermis, formando una capa en la superficie de la piel (o el pelo) capaz de retener agua y mantener la zona hidratada.

Luego, podemos añadir al preparado fitoqueratinas como agente reestructurante, hidratante y protector (filmógeno).

Pantenol, pro-vitamina B5. El ácido pantoténico se conoce también como vitamina B5 o pantenol.

El pantenol tiene propiedades humectantes, antiinflamatorias, calma la irritación y el prurito. Además, se han realizado estudios que revelan su capacidad de aumentar la cantidad de fibroblastos (células encargadas de regenerar y mantener el colágeno de la piel), lo que favorece la aceleración de la cicatrización en heridas o grietas. Luego va puede ser un buen aliado para formar parte de los ingredientes de nuestro preparado.

Sin embargo, resulta más eficaz añadirlo en productos con poca fase oleosa, ya que el alto contenido en aceite ejerce un efecto oclusivo lo que dificulta su absorción, teniendo además en cuenta que no es un compuesto liposoluble.

También sería interesante integrar en el preparado algún agente queratolítico suave que ayude a disminuir el espesor del estrato córneo. 

Algunos de estos activos queratoliticos podrían ser:

La alantoína, es un compuesto químico nitrogenado, C4H6N4O3 que podemos encontrar de manera natural en algunas plantas como en la raíz de consuelda, así como en algunas sustancias de origen animal (producto de degradación de las purinas), como la baba de caracol, la orina y el líquido amniótico (excepto primates y humanos).

No sólo nos ofrece esta acción queratolítica-queratoplástica al disolver el cemento proteico intercelular que mantiene unidos los corneocitos, promoviendo así, su descamación natural del estrato córneo, sino que además, es también humectante, aumenta la unión del agua a la matriz extracelular y queratina, actúa por oclusión impidiendo que el agua se pierda por difusión a través de las células, además de calmante, reepitelizante, cicatrizante, antiirritante y antiinflamatoria.

La alantoína usada para elaboración cosmética generalmente es un derivado de la reacción química entre la urea y el ácido glioxílico.

La urea, ya vimos que forma parte del factor natural de hidratación de la piel cuya principal característica es impedir la perdida de agua tranepidérmica. También vimos que tenía una amplia variedad de acciones farmacológicas, entre las que cabe destacar su acción queratolítica, que varía en función de la concentración que se añada en el preparado.

Utilizaremos urea de grado cosmético.

La glicerina, otro compuesto que también hemos visto como parte del factor natural de hidratación, cuando se aplica sobre una piel seca, agrietada y escamosa tiene un efecto queratolítico ya que ayuda a eliminar las uniones entre los queratinocitos, cuando estas uniones se conservan tienden a desprenderse en forma de placas y no individualmente.

El azufre cosmético, o bioazufre, tiene una acción queratolitica y queratoplástica (también antiseborréica). Su efecto queratolitico se debe a la interacción del azufre con la cisteína epidérmica liberando sulfuro de hidrógeno y dando como resultado la destrucción de la queratina. Mientras que su acción queratoplástica es debida a la acción  citostática directa sobre los queratinocitos del estrato basal. También tiene una acción antiséptica y puntualmente antipruriginosa.

Y por último, formando parte de los ingredientes que fomentan la acción queratolítica y/o queratoplástica, podemos incluir el extracto de sauce (Salix nigra) o también conocido como ácido salicílico vegetal, derivado de la corteza de sauce.

El extracto estandarizado suele contener un 10% de ácido salicílico, perteneciente al grupo de los beta-hidroxiácidos (BHAs), con una acción queratolítica que estimula la renovación celular. Propiedad que según estudios es mayor en el ácido salicílico de origen natural que en el obtenido de manera sintética.

El ácido salicílico actúa disminuiyendo el pH cutáneo, aumentando la hidratación del estrato córneo y solubilizando el cemento intercelular. La consecuencia es una eliminación más fácil del estrato córneo.

No olvidar que además también tiene importantes propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, astringentes y antisépticas.

Hemos visto las propiedades que nos aportaban los emolientes lipídicos, derivadas de los ácidos grasos que forman parte de la fracción saponificable de los aceites vegetales de primera presión en frio y mantecas no refinadas. Sin embargo, no podemos dejar de lado la fracción insaponificable, que aunque generalmente sólo representa el 1-2% de su peso, les confiere características y propiedades muy interesantes, como antioxidantes, antiinflamatorias, cicatrizantes, etc., todas ellas derivadas de moléculas como: los tocoferoles, beta-caróteno (precursor de la vitamina A), polifenoles, fitosteroles, escualeno, compuestos volátiles y aromáticos…

La fracción insaponificable es extremadamente delicada y se pierde casi completamente en los aceites refinados y en todos aquellos en los que el proceso de producción del aceite vegetal no haya sido cuidadoso, por ello, siempre trabajaremos con aceites vegetales de primera presión en frio y cultivo ecológico a poder ser.

Luego además de los aceites vegetales vistos con anterioridad ricos en ácidos grasos del tipo linoléico, linolénico u oleico, entre otros, podemos también aprovechar las propiedades de otros aceites vegetales, como el aceite vegetal de calófilo (Calophyllum inophyllum), que además de su contenido en ácidos grasos (fracción saponificable), también contiene en su composición: flavonoides, polifenoles y vitamina A y E (fracción insaponificable), con propiedades cicatrizantes, antiinflamatorias, antiinfecciosas y analgésicas.


O incluso, macerados de plantas en un aceite vegetal base, conocidos como oleato u oleados, como por ejemplo: el oleato de caléndula, que nos aporta interesantes propiedades calmantes, o el de hipérico, importante analgésico y vulnerario, propiedades derivadas de los principios activos lipófilos procedentes de la planta macerada.

Otro ingrediente indispensable para la elaboración de la cold cream, cuya principal función en este caso es facilitar la emulsión de la fase oleosa y acusa, son las ceras.

Las ceras enriquecen además sus propiedades nutritivas, hidratantes, filmógenas u oclusivas, emolientes, protectoras….

Podemos utilizar ceras, tanto de origen animal, como la cera de abeja, o de origen vegetal, como la cera candelilla, carnauba, soja, arroz, etc.

La cera de abeja, además de las propiedades mencionadas, es también antiinflamatoria, antibacteriana, regenerante, analgésica, calmante y antioxidante.

Como cera vegetal alternativa (opción vegana) a la cera de abejas suele utilizarse la cera candelilla, aunque presenta ligeramente mayor punto de fusión que la cera de abejas, luego para conseguir una textura, cremosidad y consistencia  similar, habrá que añadir menor cantidad de cera, siendo también aconsejable mezclarla con mantecas.

Hoy en día existen múltiples estudios in vitro que evidencian los beneficios a nivel terapéutico de ciertos aceites esenciales, así como sus variadas aplicaciones en dermatología.

De ahí, que supongan un ingrediente indispensable al intervenir en la mejora y aminoramiento de la sintomatología derivada de la afección que nos aborda,  disponiendo además de un amplio repertorio de aceites esenciales con múltiples propiedades beneficiosas.

Eso sí, no debemos olvidar siempre, utilizar aceites esenciales que cumplan de manera categórica todos y cada uno de los criterios de calidad exigidos, asegurándonos de este modo el éxito terapéutico y eludiendo posibles efectos adversos no deseados derivados del uso de aceites esenciales de dudosa calidad.

Podemos incluir aceites esenciales tales como:

  • Manzanilla alemana, (camazuleno, bisabolol), antiinflamatorio , antipruriginoso, cicatrizante, analgésico.
  • Manzanilla romana (angelato de isobutilo): antiinflamatorio, antipuriginoso, analgésico local.
  • Tanaceto (camazuleno): antiinflamatorio, antiflogístico, antihistamínico, antipruriginoso. No confundir con el Tanacetum vulgare que contienen hasta un 80% de cetonas.
  • Eucalipto azul (citronelal): antiinflamatorio y antialgico,
  • Lavanda (linalol y acetato de linalilo): cicatrizante y regenerante, antiinflamatorio, antiálgico, antiinfeccioso y antiséptico.
  • Menta (mentol): antipruriginoso y antiálgico por efecto frio. Prestaremos atención a  su contenido en cetonas.
  • Palo de rosa o palo de hô (linalol): antiinfeccioso y regenerante cutáneo.
  • Petitgrain-naranjo amargo, hoja (linalol y acetato de linalilo): antiinflamatorio, antiinfeccioso, antibacteriano suave, astringente, regenerante y tónico cutáneo y antiálgico percutáneo.
  • Jara (alfa-pineno): antiinfeccioso, antihemostático y cicatrizante.
  • Geranio, (citronelol, formiato de citronelilo): tónico cutáneo, regenerante, astringente, desinfectante, hemostático y antálgico.
  • Siempreviva, (acetato de nerilo, italidionas): cicatrizante, antiinflamatorio, antialgico y circulatorio.
  • Ciprés: circulatorio, cicatrizante y antiinfeccioso.

O bien, sus hidrolatos análogos, incluyendo también el hidrolato de milenrama, zanahoria y hamamelis con propiedades calmantes, muy interesantes a nivel dermatológico.

Los fitoextractos también son una opción plausible para incluir en el preparado por sus propiedades terapéuticas. Daremos preferencia a los glicerinados o hidroglicerinados, pudiendo incluir fitoextractos como:

  • Extracto de avena: emoliente, antiinflamatorio, demulcente, antioxidante, calmante, suavizante, nutritivo y antipruriginoso.
  • Extracto de caléndula: descongestionante, antiinflamatorio, antiséptico, vulnerario, astringente y cicatrizante.
  • Extracto de centella asiática: antiinflamatorio, regenerante, cicatrizante, calmante, antiséptico, venotónico, vasoprotector, astringente y antipruriginoso.
  • Extracto de gordolobo: calmante, antipruriginoso y antiinflamatorio.
  • Extracto de hamamelis: astringente y cicatrizante.
  • Extracto de malva: demulcente, hidratante, suavizante y descongestionante.
  • Extracto de semilla de pomelo: antibacteriano potente, lo utilizaremos también como conservante natural.
  • Extracto de sauce: visto con anterioridad formando parte de los agentes queratolíticos.

Otros compuestos que podemos incluir además de los vistos hasta ahora, serían:

La arcilla verde, por sus propiedades desinfectantes, antiinflamatorias, analgésicas, cicatrizantes, regenerantes y descongestionantes. O incluso, algún otro tipo de polvo tipo avena coloidal o polvo ayúrveda de neem, bhringaraj, sidr, etc. pudiendo infusionarlos en una fase acuosa.

Gel puro de aloe vera, con propiedades cicatrizantes, regenerantes, antibacterianas, hidratantes, anti-inflamatorias y /o calmantes. Para ello, es importante destacar el uso de un gel de aloe vera puro y de cultivo ecológico y, a poder ser, avalado por un sello u organismo que lo certifique tipo: Ecocert, BDIH, Natrue… ya que muchas marcas comerciales añaden conservantes, disolventes u otros aditivos de dudosa inocuidad. Otra opción es elaborar de manera natural el propio gel de aloe vera a partir de la planta.

Otro importante ingrediente que no puede faltar en este preparado son los conservantes,  sobre todo teniendo en cuenta que consta de una fase acuosa y que está elaborado con sustancias naturales que pueden alterase fácilmente por factores ambientales y por microorganismos (bacterias, levaduras y mohos).

Cosgard (conservateur liquide), 30 ml

La principal misión del conservante será evitar la proliferación y asegurar la calidad microbiológica del preparado durante su uso.

Utilizaremos conservantes con una actividad de amplio espectro, aptos para cosmética natural, y generalmente de origen biotecnológico, como por ejemplo, el Geogard 221 (Dehydroacetic Acid, Benzyl Alcohol) o el Sharomix, (alcohol bencílico, ácido dehidroacético, ácido benzoico y ácido sórbico).

Nosotros utilizaremos un único conservante para facilitar la elaboración, sin embargo, lo más adecuado sería utilizar un sistema de conservantes que actúan juntos creando un mayor efecto y protección.

Pero no solamente la fase acuosa se puede degradar por la proliferación de microorganismos, sino también la fase oleosa puede sufrir alteraciones a causa de las radiaciones solares o el aire, para preservarla utilizaremos moléculas antioxidantes, como por ejemplo, los tocoferoles de la vitamina E.

Como bien sabemos, el preparado debe respetar el pH fisiológico de la piel sana, de lo contrario, podría tener un impacto sobre el pH cutáneo, resultar irritante y modificar el funcionamiento de la barrera y flora cutánea.

En un principio, sabemos que nuestro preparado va a estar compuesto por una mezcla de distintas sustancias: aceites, mantecas, ceras, aceites esenciales, hidrolatos, conservantes, humectantes, vitaminas, etc., y que unos van a intervenir en el pH, mientras que otros no.

El término pH o “potencial de hidrógeno”,  hace referencia a la concentración de hidrógeno en el agua, indicándonos lo ácida o básica que es una determinada disolución en comparación con el agua destilada (pH neutro 7).

Por lo tanto, un requisito fundamental para que un determinado ingrediente influya en el pH es que contenga agua, luego deducimos que van a ser los componentes solubles de la fórmula, y no los liposolubles,  los que puedan afectar al pH del preparado.

Si utilizamos preparados sobre la piel con un pH extremo, es decir menos de 3 o más de 8, la piel se estresará, cursando inflamación, irritación,  sequedad, y como consecuencia, la aparición de dermatitis. Además, los cambios en el pH de la piel también puede propiciar un ambiente favorable para el crecimiento de bacterias especialmente nocivas como el Staphylococcus aureus.

Luego, una vez elaborado el preparado será conveniente medir su pH con una tira medidora y ajustarlo en caso de no respetar el pH fisiológica de la piel, por ser  demasiado alcalino o ácido. Para ello, disponemos de varios ingredientes que no ayudarán a ajustarlo, conocidos como correctores del pH:

-Para bajar el pH: ácido cítrico, disolución al 50% de ácido cítrico en agua destilada, o láctico, que normalmente se compra disuelto al 80% en agua.

-Para subir el pH: bicarbonato de sodio disuelto en agua destilada al 15%.

Y ahora sí, vamos con el desarrollo de la fórmula y su modo de elaboración, aunque antes de nada me gustaría referenciar un par de tesis veterinarias y varios estudios que avalan el interés y beneficio del uso de bálsamos elaborados a partir de aceites vegetales y esenciales, en el tratamiento de varios problemas de queratinización en perros: hiperqueratosis en callos posturales, defecto de corneogénesis en la trufa y queratodermia nasal idiopática.

Foto de la evolución del caso 18 expuesto en el estudio clínico realizado por Gaillard E. Med. veterinaria Toulouse

Preparado fitoaromaterápico adyuvante en el tratamiento de callos posturales no ulcerados ni infectados en perros:

Fórmula:

(Cantidad necesaria para elaborar 100 gr entre paréntesis)

Fase oleosa

  • 20% oleato de caléndula macerado en girasol o aceite almendras 1º presión en frio (20 gr)
  • 15% aceite vegetal de onagra, pepita de uva, comino negro o cañamo1º presión en frio (15 gr)
  • 5% manteca karité sin refinar (5 gr)
  • 5% manteca de coco sin refinar (5 gr)
  • 6% cera abeja virgen (6 gr) o 5 % cera vegetal candelilla (5 gr)
  • 3% ácido esteárico vegetal (estearina) (3 gr)
  • 5% lanolina anhidra o sustituto vegetal opcional (5 gr)
  • 0,5% ceramida III *1 opcional (0,5 gr)

Fase acuosa

  • 30% o CSP 100% (30 gr o CSP 100gr)
    • Hidrolatos:
      • Opción 1 antiinflamatorios, calmantes, antipruriginosos:
        • Manzanillas, lavanda, milenrama o rosas ·
      • Opción 2 antiinfecciosos, antisépticos, cicatrizantes, (hemostáticas):
        • Tomilla tuyanol, hamamelis, palmarosa, ajedrea, árbol del té, siempreviva o lavanda
    • Infusión de planta: manzanilla, caléndula, bardaba, llantén, fumaria, ortiga, hamamelis, pensamiento salvaje…
    • Infusionado polvo ayúrveda *2: neem, bhringaraj,  sidr, rosa damascena…
    • En su defecto agua destilada
  • 5% glicerina vegetal (5 gr)
  • 5% urea de grado cosmético (5 gr)
  • 0,5% alantoína (0,5 gr)
  • 1% pantenol (1 gr)
  • 0,25% ácido hialurónico alto/bajo peso molecular (0,25 gr)  opcional

Fase final

  • 3% extracto sauce (ácido salicílico vegetal) (3 gr=60 gotas).
  • 1% aceites esenciales (1 gr=25 gotas)
    • Opción 1 AE antiinflamatorios, calmantes, antipruriginosos
      • AE manzanilla alemana o tanaceto (hierba lombriguera) (8 gotas)
      • AE eucalipto azul (8 gotas)
      • AE lavanda (8 gotas)
    • Opción 2 AE antiinfecciosos, antisépticos, cicatrizantes, (hemostáticas)
      • AE palo de rosa , palo de hô, tomillo qt linalol o palmarrosa (8 gotas)
      • AE geranio (8 gotas)
      • AE árbol del té (8 gotas)
  • 1% fitoextractos glicerinados/hidroglicerinados (1 gr=20 gotas)
    • Opción 1 fitoextractos  antiinflamatorios, calmantes, antipruriginosos
      • Malva, avena, caléndula o gordolobo
    • Opción 2 fitoextractos antiinfecciosos, antisépticos, cicatrizantes, (hemostáticas)
      • Hamamelis, centella asiático o semilla de pomelo
  • 0,5% fitoqueratinas o proteínas de trigo hidrolizada opcional (0,5 gr=12 gotas)
  • 0,1% vitamina E (0,1 gr=4 gotas)
  • 0,5% extracto semilla de pomelo (0,5 gr=31 gotas)  o 0,6% conservante natural Geogard o Cosgard (0,6 gr=20 gotas)
  • Revisar y ajustar pH si fuera necesario.

Modo de elaboración:

En primer lugar debemos seguir unas normas básicas de higiene que ayudará a prolongar la vida útil del preparado.

Para ello, deberemos lavarnos las manos a conciencia, desinfectar el material, incluidos los envases y zona de trabajo con alcohol. Podemos utilizar un pulverizador.

  1. Fundimos los ingredientes de la fase oleosa al baño María, una vez fundida la cera y el ácido esteárico, retiramos del fuego.
  2. Incluimos también la fase acuosa en el baño María, sin embargo, mientras que la fase oleosa alcanzará una temperatura de unos 60º, temperatura a la que funden las ceras, la fase acuosa únicamente ha de estar ligeramente templada.

(*1) En el caso de añadir ceramida III, es necesario disolverla en un aceite vegetal que sea estable a alta temperatura (90º aprox.) corriendo el riesgo de poder oxidar los ácidos grasos y generar radicales libres y otros compuestos nocivos.  Una vez homogeneizada la mezcla, la añadimos a la anterior fase oleosa. Aceites estables a altas temperaturas son el aceite de coco fraccionado, coco, palma o el aceite de oliva.

(*2) Para elaborar el infusionado de polvo de planta ayúrveda, la proporción será del 10% de polvo de planta en 90% de agua. Se añade el agua hirviendo, se deja reposar unos 10 a 15 minutos y se filtra con papel de filtro.

  • Una vez retiradas del fuego, vertemos poco a poco la fase acuosa en la fase oleosa, al mismo tiempo que vamos batiendo enérgicamente con la ayuda de una minibatidora eléctrica o manualmente con una varilla, hasta conseguir una emulsión homogénea y consistente. Podemos introducir el recipiente en un bol de agua fría para ayudar a acelerar el proceso.
  • Por último, una vez emulsionado el preparado, añadimos el resto de ingredientes de la fase final, uno a uno, integrándolos con la varilla.
  • Comprobamos el pH y rectificamos en caso de ser necesario. Si hemos añadido urea debemos estar atentos ya que tiende a alcalinizar el pH, por lo tanto, deberemos medir el pH de nuevo al día siguiente de haberlo elaborado.
  • Finalmente envasamos, a poder ser, en un recipiente de cristal.

Modo de uso:                       

Limpiamos bien la zona a tratar con la disolución jabonosa suave y la ayuda de una gasa hidrófila.

También podríamos elaborar nosotros mismos una disolución a base de hidrolatos y un pequeño porcentaje de algún tensioactivo suave no iónico del tipo alquilpoliglucósidos, por ejemplo: el cocoglucosido o decilglucosido.

También podemos aplicar cataplasmas o compresas tibias con propiedades circulatorias que ayuden a estimular la circulación sanguínea en la zona.

Aclaramos, secamos bien y aplicamos el preparado mínimo 1 o 2 veces al día para que resulte eficaz, o incluso 3, siempre en función de estado de la zona.

Una vez haya mejorado podemos espaciar las aplicaciones a 1 vez por semana mínimo para su correcto mantenimiento, así como variar su composición.

Espero que yo haya servido de ayuda, para vosotros, y vuestro peludo.

Un abrazo!

Autora: Susana Blanco.

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