La olivardilla que se convirtió en olivarda…

¿Cómo fue que la pequeña olivardilla se convirtió en su tocaya, la olivarda?

Pues, por algo tan sencillo como que la olivarda, Dittrichia viscosa, anteriormente Inula viscosa, resultan fáciles de confundir por su increíble parecido, sobre todo para una neófita naturalista de campo como es una servidora.

La cuestión es que ya tenía preparado el post ensalzando las virtudes de mi amiga la olivardilla, cuando Oriol de EssènciesCAT, gran maestro y conocedor de su disciplina, me informó del desafortunado desliz: “olivardilla no, olivarda”.

Sin embargo, y haciendo honor a la maravilla amarilla: la olivardilla, creo que es de digno y merecedor de esta pequeña planta, no dejar de lado el post haciendo honor a sus bondades y seguir dando a luz a su publicación.

Luego, ahí lo dejamos pues.

La OlivardillaInula graveolens, es una sencilla planta silvestre nativa mediterránea, que a pesar de pasar desapercibida en parajes en los que abundan los suelos pobres y áridos, nos brinda un muy provechoso elenco de propiedades terapéuticas.

Entre sus virtudes destacan, o al menos las que yo más provecho saco con el uso de su aceite esencial o hidrolato en animales, su increíble bioactividad mucolítica+++ y expectorante++, y de manera más modesta, también antitusiva+.

Esto hecho, hace que sea un aceite o hidrolato de elección en el tratamiento, vía atmosférica, de la mayoría de afecciones respiratorias mucoproductivas.

Estas propiedades, se deben a la presencia en su perfil bioquímico de una lactona sesquiterpénica denominada alantolactona, que a pesar de estar presente en una concentración muy débil (trazas), al ser las lactonas moléculas muy activas, nos garantiza el éxito terapéutico.

alantonactona

En cuanto a la administración del aceite esencial, evitaremos su uso vía tópica, ya que las lactonas tienen un alto poder alergizante percutáneo, en particular la alantolactona, llegando incluso a provocar dermatitis papulosas.

Así como su uso vía oral, puesto que en dosis elevadas y prolongadas presentan los mismos riesgos que las cetonas, son neurotóxicas y abortivas.

Daremos preferencia a la vía respiratoria, mediante la difusión atmosférica con difusor por nebulización o la difusión pasiva.

En el caso del hidrolato sí que podemos trabajar la vía tópica y oral (aptos para consumo), respetando siempre, de manera categórica, las dosis fisiológicas adecuadas.

Ahora sí, en cuanto a la olivarda, Inula viscosa, cabría hacer mención a sus propiedades antiparasitarias internas (vermicida) y externas (insectífugas), antiespasmódicas, astringentes y antifúngicas.

Opino, que tanto el aceite esencial como el hidrolato, son un aliado perfecto que no debe faltar en las formulaciones repelentes externas para animales.

Si estás interesado en adquirir tanto, el aceite esencial como el hidrolato de olivardilla u olivarda, te aconsejo la destilería artesana Essènciescat cuya calidad de producción es, cuanto menos, inmejorable.

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